El pulmón no se llena de agua. Se comprime desde afuera.
Esta es la confusión más común, y aclararla cambia cómo se entiende todo lo demás.
Dónde está el líquido exactamente
Cada pulmón está envuelto por dos capas delgadísimas. Una cubre el pulmón por fuera y la otra tapiza la pared del tórax por dentro. Se llaman pleura, y normalmente están pegadas una contra otra, con apenas unas cucharaditas de líquido entre ellas que sirven de lubricante para que el pulmón deslice al respirar.
El líquido de un derrame no está dentro del pulmón. Está entre esas dos capas, por fuera del pulmón y por dentro de las costillas.
Por qué se rompe el equilibrio
Normalmente hay un balance: la pleura produce un poco de líquido y lo reabsorbe al mismo ritmo. Un derrame aparece cuando se produce de más, cuando se reabsorbe de menos, o ambas.
Las causas son varias, y en De qué puede ser están todas. Aquí explicamos con detalle el mecanismo del cáncer, porque es una de las causas más frecuentes de derrame que no cede y que se vuelve a acumular, y porque el resto de esta guía se ocupa sobre todo de esa situación.
El cáncer rompe el equilibrio por los dos lados. Por un lado hace que los vasos pequeños dejen salir más líquido del normal. Por otro, obstruye los conductos linfáticos que se encargan de drenarlo.
Es como abrir más la llave y tapar la coladera al mismo tiempo. Por eso se acumula rápido y en cantidad: puede llegar a más de un litro, a veces varios.
De dónde viene el cáncer
Puede afectar la pleura de dos maneras. Hay cánceres que nacen en la propia pleura —el principal es el mesotelioma, asociado a la exposición a asbesto años o décadas antes—. Y hay cánceres de otras partes del cuerpo que se diseminan hasta ahí; los más frecuentes son el de pulmón y el de mama, aunque casi cualquiera puede hacerlo.
Por qué falta el aire
El pulmón funciona bien por dentro. Lo que pasa es que no tiene espacio para expandirse, porque el líquido lo comprime desde afuera. Es una limitación mecánica, no un daño del tejido.
Al principio la falta de aire aparece solo con esfuerzo —caminar rápido, subir escaleras—. Conforme se acumula más líquido, se nota en reposo. Mucha gente lo nota especialmente al acostarse, y sobre todo al recostarse sobre un lado en particular.
También puede haber tos seca y una sensación de pesadez o presión en ese lado del pecho.