Sección 1

El pulmón no se llena de agua. Se comprime desde afuera.

Esta es la confusión más común, y aclararla cambia cómo se entiende todo lo demás.

Dónde está el líquido exactamente

Cada pulmón está envuelto por dos capas delgadísimas. Una cubre el pulmón por fuera y la otra tapiza la pared del tórax por dentro. Se llaman pleura, y normalmente están pegadas una contra otra, con apenas unas cucharaditas de líquido entre ellas que sirven de lubricante para que el pulmón deslice al respirar.

El líquido de un derrame no está dentro del pulmón. Está entre esas dos capas, por fuera del pulmón y por dentro de las costillas.

Esquema del tórax con líquido comprimiendo el pulmón pulmón líquido
Vista de frente, simplificada. El líquido ocupa la parte baja porque pesa, y el pulmón queda comprimido hacia arriba.

Por qué el cáncer lo produce

Normalmente hay un equilibrio: la pleura produce un poco de líquido y lo reabsorbe al mismo ritmo. El cáncer rompe ese equilibrio por los dos lados. Por un lado hace que los vasos pequeños dejen salir más líquido del normal. Por otro, obstruye los conductos linfáticos que se encargan de drenarlo.

Es como abrir más la llave y tapar la coladera al mismo tiempo. Por eso se acumula rápido y en cantidad: puede llegar a más de un litro, a veces varios.

De dónde viene el cáncer

Puede afectar la pleura de dos maneras. Hay cánceres que nacen en la propia pleura —el principal es el mesotelioma, asociado a la exposición a asbesto años o décadas antes—. Y hay cánceres de otras partes del cuerpo que se diseminan hasta ahí; los más frecuentes son el de pulmón y el de mama, aunque casi cualquiera puede hacerlo.

Por qué falta el aire

El pulmón funciona bien por dentro. Lo que pasa es que no tiene espacio para expandirse, porque el líquido lo comprime desde afuera. Es una limitación mecánica, no un daño del tejido.

Al principio la falta de aire aparece solo con esfuerzo —caminar rápido, subir escaleras—. Conforme se acumula más líquido, se nota en reposo. Mucha gente lo nota especialmente al acostarse, y sobre todo al recostarse sobre un lado en particular.

También puede haber tos seca y una sensación de pesadez o presión en ese lado del pecho.

Dos consecuencias que explican todo lo que sigue: sacar el líquido alivia rápido, porque devuelve el espacio; y si no se hace algo más, el líquido tiende a regresar, porque la causa sigue ahí.